Obesidad
Revascularización endovascular infrapoplítea para salvamento de pie diabético con isquemia crítica: reporte de caso

Catalina Lopera-Muñeton1 *
http://orcid.org/0000-0003-3201-8267

María Fernanda Ribero-Rodríguez2
http://orcid.org/0009-0003-1204-5492

Jorge Alberto Osorio-Ciro3
http://orcid.org/0000-0002-3438-4933

Simon Pestana-Montoya1
http://orcid.org/0009-0006-0645-4291

Luisa Fernanda Velásquez-Quintero1

Silvia Patricia Betancur-Bedoya1
http://orcid.org/0000-0002-1427-5852

1 Grupo de Investigación FISIOTER, Departamento de Fisioterapia, Facultad de Ciencias de la Salud, Fundación Universidad María Cano, Medellín, Colombia

2 Investigador Independiente, Medellín, Colombia.

3 Departamento de Medicina Física y Rehabilitación, Hospital Alma Mater, Medellín, Colombia

Resumen

Introducción.

La fragilidad y el deterioro funcional son preocupaciones importantes en adultos mayores con diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Se ha propuesto el ejercicio como una posible intervención para mitigar estos resultados.

Objetivo.

Evaluar la eficacia de un programa de ejercicio físico sobre fragilidad, capacidad aeróbica y estado funcional en adultos mayores con diabetes tipo 2.

Métodos.

Se realizó un estudio cuasi-experimental retrospectivo utilizando medidas repetidas pre y post-intervención obtenidas de fuentes de datos secundarias. Los historiales clínicos de pacientes con diabetes tipo 2 de entre 60 y 90 años que recibieron atención en el Hospital Alma Mater (Colombia) se revisaron retrospectivamente. Se examinaron los expedientes médicos de 2021 a 2023 para extraer los resultados basales y de seguimiento, resultando en una muestra final de 587 participantes. La intervención consistió en sesiones grupales que incluyeron ejercicios aeróbicos, de fuerza y de equilibrio durante 12 meses, complementadas con recomendaciones de ejercicio en casa. Los resultados evaluados fueron capacidad aeróbia (METS y VO₂max), funcionalidad (clasificación funcional) y fragilidad (Índice de Fragilidad de Groningen). El análisis estadístico incluyó pruebas de rango de signos de Wilcoxon y las correlaciones de Spearman.

Resultados.

Se observaron mejoras significativas en METS (4,46±1,89 a 4,53±1,92; p = 0,000), VO₂max (15,62±6,62 a 15,87±6,72 L/min; p = 0,000), velocidad de paso (0,90±0,33 m/s a 1,07±0,34 m/s; p = 0,000) y tiempo de caminata de 5 metros (6,19±1,90 s a 5,07±1,78 s; p = 0,000). Las clases funcionales superiores (2A y 2B) aumentaron, mientras que las clases 3 y 4 disminuyeron. Los niveles de HbA1c disminuyeron significativamente (7,71±1,68 hasta 7,55±1,66; p = 0,000). Aunque el Índice de Fragilidad de Groningen no mostró cambios significativos, se observó una correlación positiva entre la mejora de la capacidad aeróbia y la reducción de la fragilidad.

Conclusiones.

La intervención se asoció con cambios favorables en los resultados evaluados, lo que sugiere que el ejercicio puede desempeñar un papel importante como estrategia clínica para el manejo de enfermedades crónicas no transmisibles. Estos hallazgos deben interpretarse con la debida precaución dado el diseño cuasi-experimental retrospectivo, y se recomiendan estudios controlados adicionales para respaldar aún más estos resultados.

Palabras clave: Terapia de ejercicio; fragilidad; diabetes mellitus; envejecida; rehabilitación; enfermedad crónica; Modalidades de fisioterapia

Introducción

El envejecimiento de la población es una característica demográfica definitoria del siglo XXI, resultado de los avances en las condiciones de vida y la atención sanitaria. Sin embargo, también va acompañada de un aumento en la prevalencia de enfermedades no transmisibles (EMN) entre adultos mayores [1]. Las EMN representan una carga significativa para los sistemas sanitarios de todo el mundo, incluyendo enfermedades cardiovasculares, metabólicas, enfermedades respiratorias crónicas y cáncer. En adultos mayores, estas condiciones, si no se tratan adecuadamente y con rapidez, a menudo conducen a complicaciones y consecuencias adversas que comprometen la independencia y la autonomía [2].

A nivel mundial, la incidencia de la diabetes se ha cuadruplicado en las últimas tres décadas, principalmente debido a la diabetes mellitus tipo 2 (DT2). En 2022, se estima que 828 millones de personas vivían con diabetes, lo que resultó en 1,8 millones de muertes. Aproximadamente el 80 % de las muertes relacionadas con la diabetes ocurrieron en países de ingresos bajos y medios, afectando principalmente a personas en edad laboral [3]. En Centro y Sudamérica, 29,6 millones de personas viven con diabetes, de las cuales 11,5 millones siguen sin diagnosticar. En Colombia, la diabetes se situó entre las tres principales causas de mortalidad entre 2005 y 2014. Para 2030, se proyecta que la población colombiana experimente un aumento del 54% en la incidencia de diabetes. Los informes epidemiológicos nacionales sitúan consistentemente a la diabetes entre las cinco principales causas de mortalidad global, con mayor prevalencia en zonas urbanas en comparación con zonas rurales, y afectando de forma desproporcionada a las mujeres [4].

Dada esta creciente carga, comprender los factores que influyen en la progresión y las complicaciones de la enfermedad se vuelve cada vez más importante. En este contexto, el concepto de fragilidad es especialmente relevante para explicar las complicaciones relacionadas con la diabetes. La fragilidad es un síndrome relacionado con el envejecimiento caracterizado por una reducción de la reserva fisiológica. Esto se traduce en un mayor riesgo de discapacidad, pérdida de resistencia musculoesquelética y mayor vulnerabilidad a eventos adversos, lo que finalmente conduce a una mayor morbilidad y mortalidad [5]. Además, la capacidad cardiovascular disminuye de forma natural con la edad, con una reducción aproximada del 10% por década en personas sedentarias y hasta un 15% en personas entre 50 y 75 años. La capacidad aeróbica es un factor clave para la salud general, ya que refleja directamente el estado funcional de los sistemas cardiovascular, endocrino y pulmonar [6].

Este declive fisiológico subraya la importancia de la actividad física y el ejercicio como componentes fundamentales para el mantenimiento de la salud en adultos mayores. La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que requiere gasto energético [7]. El ejercicio se refiere a la actividad motora planificada, estructurada y repetitiva realizada con el objetivo de mejorar o mantener la salud, el bienestar y la forma física [8]. Aunque el envejecimiento es inevitable, el concepto de envejecimiento exitoso destaca el papel del ejercicio como una estrategia fundamental para preservar la salud, mantener la independencia y prevenir la discapacidad. El ejercicio regular y guiado permite a las personas envejecer con mayor energía, mejor rendimiento en las actividades diarias, mejor coordinación, postura y equilibrio, y un menor riesgo de enfermedades crónicas [9]. Se ha demostrado que las adaptaciones cardiovasculares, respiratorias y metabólicas asociadas al ejercicio mejoran el consumo de oxígeno, la percepción de la salud, la participación social y los síntomas depresivos [10]. Por lo tanto, evaluar la condición física en adultos mayores a través de estos componentes puede constituir una estrategia eficaz para monitorizar el estado de salud y la progresión de la enfermedad.

Respaldado por esta evidencia, el ejercicio tiene impactos multidimensionales en la salud, incluyendo beneficios sociopsicológicos, cognitivos y físicos, lo que lo convierte en una intervención esencial para promover estilos de vida saludables. También desempeña un papel central en el control del peso, la composición corporal, la forma cardiovascular y la preservación de la masa muscular, desempeñando funciones tanto preventivas como terapéuticas en las EMN [11]. Además, el entrenamiento de resistencia musculoesquelética y los programas multimodales que integran ejercicios neuromotores, de flexibilidad, resistencia musculoesquelética y aeróbicos han demostrado mejorar los parámetros antropométricos y la funcionalidad muscular en personas con EMN [12].

Además, en personas con diabetes tipo 2, el ejercicio también puede producir mejoras clínicamente relevantes en el control glucémico. Un ensayo controlado aleatorizado de una intervención individualizada de actividad física informó de una reducción significativa de HbA1c desde el inicio hasta la semana 24 de -0,25 ± 0,58% en el grupo de intervención, en comparación con -0,15 ± 0,62% en el grupo control, destacando el potencial de la actividad física estructurada para mejorar los resultados glucémicos [13].

Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fijó objetivos globales para reducir la insuficiente actividad física en un 10% para 2025 y un 15% para 2030, enfatizando el ejercicio como una estrategia clave para promover un estilo de vida saludable y mejorar las medidas preventivas, diagnósticas y terapéuticas para las EMN [14]. Sin embargo, los programas estructurados de ejercicio que supervisan sistemáticamente la prescripción y el seguimiento siguen siendo limitados, lo que refleja un desafío global en la integración de la actividad física en la atención clínica rutinaria, a pesar de la sólida evidencia de sus beneficios. Esto es especialmente relevante dado que el estado funcional y la fragilidad son indicadores pronósticos importantes en adultos mayores con DM2 y otras EDN [15].

En respuesta a esta necesidad, el Hospital Alma Mater de Medellín, Colombia, desarrolló en 2017 el programa integral de atención «Ser Más«, que incluye aproximadamente 5.105 pacientes. Un estudio de 2021 de este programa evaluó la validez predictiva de un método de clasificación funcional basado en el estado funcional, factores de riesgo y control de comorbilidades para resultados como visitas de urgencia, hospitalización, mortalidad y costes sanitarios en adultos mayores con EMN [16]. Los resultados destacaron la capacidad funcional como elemento clave para guiar las intervenciones y el valor de las evaluaciones objetivas del estado funcional y la fragilidad para la planificación individualizada de la atención.

Basándose en esta experiencia institucional y en la necesidad global de intervenciones de ejercicio basadas en la evidencia, el presente estudio fue diseñado para evaluar la eficacia de un programa estructurado de ejercicio físico sobre fragilidad, capacidad aeróbica y clasificación funcional en adultos mayores con DM2.

Materiales y métodos

Diseño y entorno del estudio

Se realizó un estudio cuasi-experimental retrospectivo utilizando medidas repetidas pre y post-intervención obtenidas de fuentes de datos secundarias. El estudio fue aprobado por los Comités de Ética de la Fundación Universitaria María Cano (código FR-DV-3329) y del Hospital Alma Mater (código 013008003-2023-311). El protocolo se registró en ClinicalTrials.gov (Identificador: NCT06476015). Todos los participantes proporcionaron su consentimiento informado por escrito. El protocolo de estudio estaba en línea con la Declaración de Helsinki.

Los historiales clínicos de pacientes con diabetes tipo 2 de entre 60 y 90 años que recibieron atención en el Hospital Alma Mater (Colombia) se revisaron retrospectivamente. Se examinaron los expedientes médicos de 2021 a 2023 para extraer los resultados basales y de seguimiento, resultando en una muestra final de 587 participantes. Los criterios de inclusión fueron: adultos de 60 años o más, inscritos en el programa de atención al paciente «Ser Más«, con diagnóstico confirmado de diabetes mellitus tipo 2, que proporcionaran consentimiento informado para el uso de sus datos clínicos e historiales médicos con fines académicos e investigativos, y que asistieran al menos al 80% de las sesiones de ejercicio grupales. Los criterios de exclusión incluyeron historiales médicos incompletos, falta de consentimiento informado para el uso de datos o retirada antes de un año de seguimiento por motivos no relacionados con los resultados del estudio.

Valoración

Aunque el estudio utilizó datos secundarios obtenidos retrospectivamente de los registros clínicos, todas las evaluaciones de referencia y de seguimiento a los 12 meses se realizaron directamente en el momento de las visitas de los pacientes al hospital. Medidas como hemoglobina glicada (HbA1c), VO₂ máx, METs, Indicador de Fragilidad de Groningen y clasificación funcional fueron realizadas por un especialista en medicina deportiva formado y con experiencia en la administración de estas pruebas. Este enfoque garantizó la precisión y fiabilidad de los datos recogidos en este estudio retrospectivo utilizando medidas repetidas antes y después de la intervención.

La recopilación de datos incluyó un cuestionario de historia clínica para evaluar características sociodemográficas y comorbilidades basales. Todos los pacientes tenían diabetes tipo 2, diagnosticada por un especialista según los criterios de la Asociación Americana de Diabetes (ADA). El control glucémico se evaluó utilizando HbA1c, se midió a partir de muestras venosas de sangre y se analizó en laboratorio mediante cromatografía líquida de alto rendimiento (HPLC) utilizando un método certificado por el Programa Nacional de Normalización de la Glicohemoglobina (NGSP), de acuerdo con las directrices clínicas [17].

La aptitud cardiorrespiratoria se evaluó utilizando la fórmula de predicción no relacionada con el ejercicio de la NASA, que estima indirectamente el VO₂max y el equivalente metabólico de la tarea (MET) mediante un modelo de regresión lineal múltiple que incluye sexo, edad, IMC, frecuencia cardíaca en reposo y nivel de actividad física autoinformado. La mala condición física se definió como un consumo máximo estimado de oxígeno inferior a 7 METs [18,19].

La fragilidad se evaluó utilizando el Indicador de Fragilidad de Groningen (GFI). Los pacientes fueron clasificados como frágiles al obtener ≥4 [20]. Indicadores adicionales incluyeron velocidad de marcha de 5 metros (corte ≤0,6 m/s) y tiempo de postura en una sola pierna (<10 segundos) [21].

La clasificación funcional se determinó mediante un sistema validado basado en el estado funcional, factores de riesgo y control de comorbilidades [16]. Las categorías de clasificación fueron las siguientes:

  • Clase 1: Estado funcional preservado con comorbilidad controlada
  • Clase 2A: Estado funcional preservado con comorbilidad controlada y presencia de factores de riesgo
  • Clase 2B: Estado funcional preservado con comorbilidad no controlada
  • Clase 3: Estado funcional alterado con comorbilidad no controlada
  • Clase 4: Pérdida de estado funcional con comorbilidad no controlada

Intervención en ejercicio

Las sesiones de ejercicio grupales se realizaron dos veces por semana y se estructuraron con un enfoque multimodal, adaptado a la clasificación funcional y necesidades individuales de cada paciente. Cada sesión de 30 minutos incluía 5 minutos de calentamiento, 20 minutos de un componente central que variaba según el objetivo de la sesión: cardiovascular, resistencia/fuerza, neuromotor o flexibilidad, y 5 minutos de enfriamiento. El componente central incluía:

  • Fuerza muscular: Ejercicios dirigidos a extremidades inferiores (abductores de cadera, cuádriceps/isquiotibiales, gastrocnemio), extremidades superiores (cintura escapular, manguito rotador, bíceps, tríceps, antebrazo) y músculos del core.
  • Capacidad aeróbica: Ejercicios cardiovasculares de baja a moderada intensidad.
  • Componente neuromotor: Entrenamiento centrado en patrones de marcha, equilibrio y ejercicios neurocognitivos.
  • Flexibilidad: ejercicios de estiramiento dinámico.

Se animó a los pacientes a replicar estos ejercicios en casa al menos tres veces por semana con una intensidad similar para reforzar las adaptaciones y mejorar los resultados funcionales.

Análisis estadístico

Todos los análisis se realizaron utilizando SPSS versión 22.0 (IBM Corp., Armonk, NY, EE. UU.). Las variables continuas se resumían como medias y desviaciones estándar, mientras que las variables categóricas se expresaban como frecuencias absolutas y relativas. Se utilizó la prueba de Kolmogorov-Smirnov para evaluar la normalidad de los datos. Se realizaron comparaciones previas y posteriores a la intervención para METs, VO₂ máx, HbA1c y fragilidad utilizando la prueba de rango con signo de Wilcoxon, con tamaños de efecto calculados mediante la d de Cohen. Los resultados se evaluaron al inicio y al seguimiento a los 12 meses, con la significación estadística establecida en p < 0,05. Además de los análisis primarios y secundarios predefinidos, se realizaron correlaciones exploratorias post hoc utilizando el coeficiente de correlación de Spearman para examinar las relaciones entre el ejercicio físico y los resultados de capacidad aeróbica, fragilidad y clasificación funcional.

Resultados

Un total de 5.105 pacientes inscritos en el programa «Ser Más» fueron inicialmente evaluados. De estos, 4.518 fueron excluidos debido a registros clínicos incompletos (n = 4.500) o falta de consentimiento informado (n = 18). La muestra final incluyó a 587 participantes que asistieron al menos al 80% de las sesiones de ejercicio grupales y completaron evaluaciones tanto basales como a 12 meses de HbA1c, capacidad cardiovascular y fragilidad (Figura 1).

Nota. Elaboración de los autores basada en los resultados del estudio.

Figura 1 Diagrama de flujo de la inclusión de participantes en el estudio.

Las características de los participantes se resumen en (Tabla 1). La distribución de todas las variables continuas indicó no normalidad (p < 0,001 para todas las variables). Como resultado, las variables continuas se describen utilizando el rango mediano e intercuartílico (IQR), proporcionando medias y desviaciones estándar (DE) como información complementaria.

Tabla 1 Características sociodemográficas de los participantes.

ParámetroMediana (IQR)Complementario: Media (DS)Muestra N=587 (%)
Edad (años)73 (58-77)72.65 (9.59)
Peso (kg)66 (58-77)68.7 (15.3)
Altura (cm)155 (150-162)156 (9.12)
IMC (kg/m²)27.6 (24.3-31.1)28.2 (5.67)
GéneroHombres: 180 (30,7%) / Mujeres: 407 (69,3%)

Nota. DE = Desviación estándar; IQR = Rango Intercuartíl; IMC = Índice de Masa Corporal. La normalidad de las variables continuas se evaluó mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov, que indicó distribuciones no normales para todas las variables (p < 0,001).

Se observaron cambios significativos en la clasificación funcional tras la intervención. Tanto la prueba de Bowker de simetría (χ² = 55,87, df = 10, p < 0,001) como la prueba de Stuart-Maxwell (χ² = 66,92, df = 4, p < 0,001) indicaron cambios significativos en la distribución de las clases funcionales desde la línea base hasta el seguimiento, confirmando mejoras en el estado funcional. Al inicio, la mayoría de los participantes se clasificaron en la clase funcional 2B (52,3%) o 2A (31%), seguidas por las clases 3 (6,5%), 4 (9,9%) y 1 (0,2%). Tras la intervención, se observaron mejoras en toda la muestra: la proporción de participantes en la clase 1 aumentó del 0,2% al 0,9%, la clase 2A del 31% al 40,4%, mientras que la clase 2B disminuyó ligeramente del 52,3% al 51,1%. Cabe destacar que los porcentajes en las clases de mayor riesgo disminuyeron, con la clase 3 pasando del 6,5% al 4,3% y la clase 4 del 9,9% al 3,4% (Tabla 2).

Tabla 2 Clasificación funcional.

ClasePretestPost-prueba
N = 587%N=587%
110.1750.85
2A1823123740.37
2B30752.2930051.10
3386.47254.25
4589.88203.40

Nota. Los cambios entre las distribuciones pre y post-intervención se evaluaron utilizando la prueba de simetría de Bowker y la prueba de homogeneidad marginal de Stuart-Maxwell.

Se observaron mejoras significativas en la capacidad aeróbica (p = 0,000), con incrementos tanto en los METs (4,46 a 4,53) como en VO₂max (15,62 a 15,87 L/min). Aunque las puntuaciones de fragilidad medidas por el Índice de Fragilidad de Groningen no cambiaron significativamente, el rendimiento funcional mejoró, como lo demuestra una mayor velocidad de marcha (0,90 a 1,07 m/s) y la reducción del tiempo de caminata de 5 metros (6,19 a 5,07 segundos). Los niveles de HbA1c mostraron una reducción significativa del 7,71% al 7,55% (p=0,000) (Tabla 3).

Tabla 3 Cambios en los resultados clínicos y funcionales antes y después de la intervención

PretestPost-prueba
Mean-SDaMean-SDaValor P
% de HbA1c7,71±1,687,55±1,660.000*
Metástases (ml/kg x min)4,46±1,894,53±1,920.000*
VO2max (L/min)15.62±6.6215.87±6.720.000*
Índice de Groningen3,67±2,523.51±2.420.209
Posición de una sola pierna (S)6.18±4.566,63±6,410.072
Tiempo de caminata de 5 m (S)6.19±1.905.07±1.780.000*
Velocidad de marcha (m/seg)0,90±0,331.07±0.340.000*

Nota. aDesviación estándar; *p < 0,005 indica significación estadística. Prueba de Rango Firmado Wilcoxon.

Se examinaron las correlaciones entre los cambios en la capacidad aeróbica (METS) y el estado de fragilidad por clase funcional (Tabla 4). La mayoría de las clases mostraron asociaciones muy débiles y poco significativas. Sin embargo, la clase 4 mostró una correlación negativa moderada y estadísticamente significativa (r = -0,50, p = 0,025), lo que indica que mayores mejoras en los METs se asociaron con menores niveles de fragilidad en este subgrupo.

Tabla 4 Correlación entre el índice de Groningen y el cambio en el METS.

ClaseValor PCorrelación
10.736-0.21
2A0.193-0.08
2B0.617-0.03
30.698-0.08
40.025*-0.50

Notas. SD = desviación estándar. Las correlaciones se calcularon utilizando el coeficiente de correlación (r) de Pearson. Los valores negativos indican que mayores mejoras en los METs se asociaron con niveles más bajos de fragilidad (índice de Groningen). La fuerza de correlación se clasificó de la siguiente manera: |r| < 0,20 = Muy débil; 0,20-0,39 = Débil; 0,40-0,59 = Moderado; ≥ 0,60 = Fuerte. P < 0,05 se consideró estadísticamente significativo. Los asteriscos (*) indican correlaciones significativas.

En general, la intervención condujo a mejoras significativas en la capacidad aeróbica, el rendimiento funcional y el control glucémico, aunque las puntuaciones de fragilidad se mantuvieron estables. No se reportaron eventos adversos durante el periodo del estudio.

Discusión

El presente estudio contribuye a comprender cómo los programas de ejercicio multimodales influyen en la fragilidad, la capacidad aeróbica y el rendimiento funcional en adultos mayores con DM2. Nuestros principales hallazgos mostraron mejoras significativas en la capacidad aeróbica y el control glucémico, así como cambios positivos en parámetros funcionales como la velocidad y el equilibrio de la marcha, aunque algunas de estas últimas mejoras no alcanzaron significación estadística.

Hay una prevalencia creciente de EMN en América Latina, que representan un gran desafío para los costes de salud pública y sanidad [22]. La Organización Panamericana de la Salud subraya la necesidad de políticas regionales que integren la prevención, la gestión y la promoción de estilos de vida saludables para el manejo de enfermedades crónicas [23]. Comprender la relación entre fragilidad, ejercicio y diabetes tipo 2 es esencial para desarrollar estrategias preventivas y terapéuticas que puedan aplicarse en toda la región [24]. Nuestros resultados se alinean con estas recomendaciones al demostrar que un programa de ejercicio estructurado y supervisado puede producir beneficios físicos y metabólicos medibles para adultos mayores con DM2.

Evidencias previas han demostrado que el deterioro funcional en adultos mayores está fuertemente asociado con un aumento de la mortalidad, hospitalizaciones y costes sanitarios, subrayando la importancia de evaluar la funcionalidad utilizando herramientas validadas para guiar intervenciones efectivas [16]. En línea con esta evidencia, nuestro estudio observó mejoras en la velocidad de marcha (de 0,90 a 1,07 m/s) y en el rendimiento en la postura de una sola pierna (de 6,18±4,56 a 6,63±6,41 segundos). Aunque estos cambios no alcanzaron una significación estadística, reflejan tendencias clínicamente significativas hacia la reducción del riesgo de caídas y una mayor capacidad para realizar actividades diarias en adultos mayores. Medidas funcionales como la velocidad de marcha y la postura de una sola pierna son predictores bien establecidos de morbilidad y mortalidad prematura [25,26], y son especialmente relevantes en América Latina, donde la inactividad, la malnutrición y la multimorbilidad son muy prevalentes y aceleran el deterioro funcional [27,28]. Estos factores de riesgo motivaron el enfoque de la presente investigación, que tenía como objetivo evaluar la eficacia de un programa estructurado de ejercicio sobre fragilidad, capacidad aeróbica y clasificación funcional en adultos mayores con DM2.

Además, el ejercicio físico ha sido identificado como una estrategia terapéutica fundamental en el manejo del DT2. Investigaciones previas demuestran beneficios del entrenamiento aeróbico combinado y de resistencia en el control glucémico, mediados por mecanismos como el aumento de la expresión de GLUT4 [29]. Otros estudios destacan el papel del VO₂ max, con limitaciones fisiológicas como la disfunción mitocondrial y las alteraciones microvasculares que contribuyen a la reducción del rendimiento físico [30]. De manera similar, nuestro estudio documentó una mejora significativa en el VO₂max (de 15,62±6,62 a 15,87±6,72 L/min, p=0,000) y una reducción significativa en la HbA1c (p=0,000) tras 12 meses de ejercicio grupal dos veces por semana. Estos hallazgos sugieren que la capacidad aeróbia es un determinante clave del control metabólico y del pronóstico general en pacientes con DM2.

Una observación inesperada fue el modesto aumento del peso corporal y del IMC, a pesar de las mejoras en los resultados funcionales y metabólicos. El peso corporal aumentó de 66,0 kg a 68,0 kg (mediana), con un cambio estimado de -1,75 kg según la prueba de Wilcoxon (p < 0,001), mientras que el índice de masa corporal (IMC) aumentó de 27,6 kg/m² a 28,4 kg/m², con un cambio de -0,76 kg/m² (p < 0,001). Estos resultados son coherentes con estudios recientes que muestran que un ligero aumento o estabilidad de peso puede ser protector en adultos mayores con fragilidad o prefragilidad, reflejando el mantenimiento de la masa muscular y un menor riesgo de sarcopenia [31,32]. Esta interpretación se alinea con nuestros hallazgos funcionales, sugiriendo que el cambio de peso debe interpretarse con cautela en poblaciones mayores que realizan entrenamiento físico.

Aunque se han avanzado en el tratamiento de las EMN, los programas estructurados de ejercicio con un seguimiento riguroso siguen siendo limitados en América Latina, lo que pone de manifiesto el potencial de los programas comunitarios [33,34]. Hasta la fecha, pocos estudios a gran escala en América Latina han evaluado intervenciones de ejercicio considerando simultáneamente la fragilidad y la funcionalidad. Nuestros hallazgos sugieren que un programa de ejercicio multimodal puede promover mejoras en los ámbitos metabólico, funcional y relacionado con la fragilidad. Esto apoya la necesidad de programas de ejercicio dirigidos que aborden las necesidades regionales de salud y se alineen con modelos de atención centrada en el paciente.

Las fortalezas de este estudio incluyen su gran tamaño de muestra y el uso de instrumentos validados. Sin embargo, su diseño cuasi-experimental y la ausencia de un grupo de control limitan la inferencia causal. Los estudios futuros deberían emplear diseños más robustos, periodos de seguimiento más largos y explorar los mecanismos subyacentes a las mejoras funcionales en adultos mayores con diabetes tipo 2.

Conclusión

Este estudio sugiere que el ejercicio físico es una estrategia terapéutica y preventiva eficaz en adultos mayores con DM2, especialmente en términos de capacidad aeróbica, funcionalidad y fragilidad. Los hallazgos muestran mejoras significativas en la aptitud cardiovascular, la velocidad de la marcha y el control glucémico, lo que apoya el papel del ejercicio multimodal en la promoción de un envejecimiento saludable y la reducción de la carga de enfermedades crónicas.

Aunque las puntuaciones de fragilidad no mostraron reducciones estadísticamente significativas, las correlaciones entre la mejora de la capacidad aeróbica y los indicadores funcionales ponen de manifiesto el potencial del ejercicio regular para prevenir complicaciones y discapacidad. Estos resultados subrayan la importancia de programas estructurados que integren el ejercicio como un componente esencial de una atención sanitaria integral.

Desde una perspectiva regional, las EMN representan un desafío creciente en América Latina. Implementar y escalar intervenciones basadas en ejercicios podría mejorar los resultados para los pacientes y reducir los costes sanitarios. Estos hallazgos pueden informar el desarrollo de políticas públicas sostenibles y programas institucionales, promoviendo un envejecimiento saludable y fortaleciendo la respuesta a las enfermedades crónicas en poblaciones diversas.

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Copyright: © Fundación Universidad María Cano 2025. La Revista de Investigación e Innovación en Ciencias de la Salud ofrece acceso abierto a todo su contenido bajo los términos de la licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Derivados 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0).

Editores: Fraidy-Alonso Alzate-Pamplona, MSc. https://orcid.org/0000-0002-6342-3444

2Efrén Murillo-Zamora, Ph.D. https://orcid.org/0000-0002-1118-498X

Declaración de intereses: Los autores no declaran conflictos de interés.

Financiación: Esta investigación fue financiada por la Fundación y Alma Mater de la Universidad María Cano bajo la Subvención Nº 013008003-2023-311.

Declaración ética: Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Fundación Universidad María Cano (Aprobación nº FR-DV-3329) y el Comité de Ética del Hospital Alma Mater (Aprobación nº 013008003-2023-311). Todos los participantes proporcionaron su consentimiento informado por escrito. El protocolo de estudio se llevó a cabo de acuerdo con la Declaración de Helsinki.

Disponibilidad de datos: Todos los datos que respaldan los hallazgos de este estudio están disponibles en el artículo. Para más detalles, por favor contacte con el autor correspondiente.

Contribuciones de los autores

Catalina Lopera-Muñeton: conceptualización, curación de datos, adquisición de financiación, investigación, metodología, administración de proyectos, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición.

María Fernanda Ribero-Rodríguez: conceptualización, investigación, escritura – borrador original.

Jorge Alberto Osorio-Ciro: conceptualización, adquisición de financiación, redacción – revisión y edición.

Simon Pestana-Montoya: conceptualización, investigación, escritura – borrador original.

Luisa Fernanda Velásquez-Quintero: conceptualización, investigación, escritura – borrador original.

Silvia Patricia Betancur-Bedoya: conceptualización, curación de datos, análisis formal, metodología, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición.

Declaración sobre IA generativa: Los autores afirman que no se utilizaron herramientas de IA generativa en la redacción, edición, análisis de datos ni en ninguna otra parte de la preparación de este manuscrito.

Cita este artículo: Lopera-Muñeton C, Ribero-Rodríguez MF, Osorio-Ciro JA, Pestana-Montoya S, Velásquez-Quintero LF, Betancur-Bedoya SP. Eficacia del ejercicio físico sobre fragilidad, capacidad aeróbica y clasificación funcional en adultos mayores con diabetes mellitus. Revista de Investigación e Innovación en Ciencias de la Salud. 2026; 8(2):1-13. e-v8N2A505. https://doi.org/10.46634/riics.505

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