Las parasitosis intestinales en la salud integral
Introducción
La salud integral, creo no sea una utopía, persiste imbuida en el estancamiento del logro de la calidad de vida y con mayor firmeza en la consecución del tan anhelado bien común, pues son consideradas como enfermedades tropicales desatendidas, especialmente en los países con bajo ingresos económicos, plagadas de poblaciones pobres y marginadas, concentradas en ambientes rurales (conformados en algunos países por densidades importantes de indígenas con tradiciones que retan el control sanitario) y en cordones urbanos con deficientes servicios sanitarios (por crecimiento desordenado de las ciudades) y de atención médica, entre los que destacan la escasez de agua tratada para consumo humano y las inadecuadas redes de distribución de aguas servidas (1).
A estos factores (socio-ambientales), que impiden, casi perpetuamente, alcanzar la salud integral de calidad se suma el bajo nivel educativo de la población en riesgo de enfermar, el escaso conocimiento sobre parasitosis que posee la comunidad, deficientes hábitos higiénicos y la implementación de programas, cuando los hay, desligados del contexto socio-cultural donde se pretenden implementar, sin suficiente sustento técnico-científico y sin respaldo financiero que asegure su continuidad en el tiempo, y por ende la obtención de las metas de control sanitario de las enfermedades, particularmente las parasitarias, dada su alta complejidad de transmisión, patogénica y de tratamiento (1).
Corresponde a protozoos (unicelulares) y helmintos (multicelulares) la inefable responsabilidad de la génesis de las parasitosis intestinales con riesgo cierto de transmisión zoonótica, y en consecuencia mayor complicación del control sanitario, como se demuestra por el crecimiento exponencial y constante de personas infectadas con parásitos intestinales en todo el mundo, ubicándose entre las infecciones más comunes a nivel mundial, por ejemplo, en el caso de los helmintos, se estima a nivel mundial que 1 500 millones de personas están infectadas, 24% de la población terráquea (1).
Debe entenderse, no obstante, que contribuyen con el control sanitario de las enfermedades parasitarias de tipo intestinal un conglomerado de campos científicos, entre los que destaca la epidemiología, rama del conocimiento ligada estrechamente con la parasitología, ya que, la descripción del comportamiento epidemiológico de las parasitosis, usualmente distinto entre poblaciones humanas, facilita la implementación de medidas de control eficaces, dirigidas a eslabones particulares del ciclo de vida del parásito con el propósito de impedir la transmisión (1).
Efectos de las parasitosis intestinales sobre la salud integral del ser humano
Sin duda, son complejos y diversos los factores que contribuyen con la endemicidad y la perpetuación de la transmisión de las infecciones parasitarias de lecho intestinal, entre los que también se mencionan el simple consumo de agua o alimentos contaminados con materia fecal. El panorama epidemiológico es complejo, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de dos mil millones de personas presentan actualmente infecciones parasitarias intestinales, de estas unos 300 millones tienen enfermedad grave, y lamentablemente más del 50% de los afectados son niños en edad escolar (2, 3).
Como se aprecia las parasitosis intestinales son un elemento importante en la morbilidad infantil a nivel mundial, con énfasis, en los países con bajos ingresos económicos, con afectación directa de la salud integral de los mismos, ya que, los parásitos producen diarrea, dolor abdominal, vómitos, deshidratación y reducción marcada de la absorción intestinal de nutrientes, cuya intensidad o severidad sintomatológica varía según el estado nutricional del afectado previo a la infección, y además, exacerban la desnutrición y la anemia, a la vez que retrasa el crecimiento, y ineludiblemente incrementa la vulnerabilidad a otras enfermedades con afectación negativa en el rendimiento académico del niño, además, representan un severo compromiso del presupuesto familiar y para el Estado afectación económica por la pérdida de días laborales que entraña (4, 5).
Algunos aspectos de la respuesta inmunitaria y del tratamiento farmacológico en las parasitosis intestinales claves en el desarrollo de medidas de control
En parásitos protozoos intestinales que invaden células, la respuesta inmunitaria específica que activa el hospedador humano afectado es la Th1 (TCD8+), inmunidad adaptativa contra patógenos intracelulares activada por la IL-12 y el IFN-γ que, se originan de la inmunidad innata (por activación del factor de transcripción maestro T-bet), esta genera TNF-α, IL2 e IFN-γ para la activación de los macrófagos y mejora de su capacidad fagocítica, además, promueve la formación de isotipos de anticuerpos opsonizantes (Ig2a/IgG3) (6).
Los helmintos, especialmente, se ven atacados por la respuesta inmunitaria Th2 (TCD4+) otra variedad de respuestas inmunitaria adaptativa, pero contra patógenos extracelulares por activación del factor de transcripción GATA3 de la inmunidad innata que, producen Il-4 (cambio de isotipo a igE), Il-5 (activación/reclutamiento de eosinófilos) e IL-13 (contracción de musculatura lisa y producción de moco) que, intervienen en la producción de IgE por linfocitos B, activación de mastocitos y eosinofilia. En todo, caso la eliminación de parásitos extracelulares se ve favorecida por expulsión mecánica, no obstante, los parásitos recurren a diferentes mecanismos de evasión de la respuesta inmunitaria del hospedador y como consecuencia prospera la infección y se desencadena la enfermedad, o el hospedador tiene patologías asociadas o deficiencias orgánicas que también contribuyen con el éxito de la enfermedad (7). Los fármacos contra parásitos intestinales actúan en el tracto digestivo del cuerpo humano, en el lumen (pamoato de pirantel) o fuera de él (metronidazol), también los hay mixtos (nitazoxanida), a continuación, y solo a modo de síntesis se pueden resumir en (tabla 1):
Tabla 1. Fármacos sugeridos en parasitosis intestinales comunes en Venezuela.
| Parásito | Fármaco sugerido | Posología | Tiempo de tratamiento | |
| Adultos | Niños | |||
| Helmintos | ||||
| Enterobius vermicularis | Mebendazol ó | 100mg | Dosis única | |
| Pamoato de pirantel | 10 mg/kg/día | |||
| Áscaris lumbricoides | Mebendazol Albendazol | 100mg c/12h 400mg | 3 días Dosis única | |
| Trichuris trichura | ||||
| Ancylostoma duodenale y Necátor americanus | ||||
| Taenia saginta y T. solium | Praziquantel ó | 600mg | 25mg/kg/dosis | Dosis única |
| Albendazol | 400mg | |||
| Protozoos | ||||
| Entamoeba histolytica Giardia duodenalis | Metronidazol | 500mg c/8h | 30-50mg/kg/día cada/8h | 7-10 días |
| Tinidazol | 2 g | 10mg/kg/dosis | 3 días | |
Fuente: elaborado por el autor.
Los profesionales sanitarios deben recordar que en las parasitosis intestinales la norma es que se encuentren en distintas fases evolutivas o de su ciclo de vida, en consecuencias los tratamientos deben repetirse en función de cada especie en particular. Asimismo, es crucial que reconozcan el limite de edad mínimo de administración de estos fármacos.
Herramientas que apuntan al logro del control sanitario de las parasitosis intestinales
La completa erradicación de las enfermedades parasitarias intestinales es para muchos académicos e investigadores imposible de lograr, sin embargo, su reducción a tasas mínimas de incidencia y prevalencia no lo es, en este sentido, son varios los argumentos que se exhiben (8-11):
- Importantes y significativos avances en el desarrollo de fármacos contra parásitos. Con distribución tutelada y gratuita por las autoridades sanitarias en los países endemo-epidémicos para estas patologías, hecho que contribuirá con la resolución individual y poblacional de la enfermedad y evitará, por el uso inadecuado (fundamentalmente por automedicación) el desarrollo de resistencia farmacológica.
- El compromiso ineludible de los gobiernos en la implementación de prácticas de saneamiento ambiental (suministro de agua potable, limpieza urbana, gestión de residuos sólidos y mejora del drenaje de aguas pluviales, entre otras) en combinación con el control químico y biológico de los parásitos en el medio ambiente sin perturbar el equilibrio ecológico, porque atenderán a las particularidades anatómicas y fisiológicas de los organismos involucrados.
- El fortalecimiento de diseño y fabricación de vacunas a partir de modelos de helmintos que afectan animales (por ejemplo inmunoduladores de helmintos de las familias HpARI y HpBARI que son capaces de bloquear las respuestas a la IL-33 al interactuar con el receptor ST2 que, generan respuestas de anticuerpos bloqueantes con el desarrollo de inmunidad antiparasitaria eficaz tipo 2 con la destrucción del parásito al bloquear los efectos de proteínas especificas derivadas del mismo), pues actualmente no existen vacunas disponibles contra parásitos intestinales humanos.
En este sentido, e igualmente para los protozoo intestinales humanos, tampoco existen vacunas, los esfuerzos se han centrado principalmente en la malaria (Plasmodium spp.), un hemoparásito, con numerosos candidatos y con al menos una docena de ellos en fase clínica de ensayo, siendo las más prometedoras la de esporozoítos quimioatenuados (PfSPZ-CVac), la de esporozoítos irradiados de Sanaria (PfSPZ), la Mosquirix (RTS,S/AS01, contra esporozoítos, recomendada por la OMS) y la R21/Matrix-M (contra esporozoítos, recomendada por la OMS).
- El desarrollo de medidas alternativas de control como la nanobiotecnologia (por ejemplo: nanopartículas derivadas del hongo helmintofágico Duddingtonia flagrans).
- Luego de determinar el comportamiento epidemiológico de las parasitosis intestinales en definidas regiones geográficas, que muestre importantes tasas de prevalencia se precisa la administración masiva y bianual de fármacos contra estos seres a los grupos de riesgo (incluye al grupo de edad comprendido entre 5 a 14 años), como recomienda la OMS para los helmintos.
- La continua formación sanitaria de la población con énfasis en la estimulación de la participación comunitaria, previo a la evaluación de las prácticas y conocimientos populares de la población, aquella que será objeto de la intervención formativa.
Conclusión
La alta prevalencia de enfermedades parasitarias intestinales en países de bajos ingresos económicos se constituye en importante problema de salud pública que tiene su sustento en aspectos socio-sanitarios múltiples y complejos, que termina en ciudadanos con bajo índice de desarrollo humano y grave disminución de su calidad de vida, no obstante, el panorama puede revertirse, o al menos detenerse con el desarrollo, mejora e impulso de herramientas de control sanitario descritas en este texto, algunas ya aprobadas por la OMS, principal ente sanitario del mundo, claro está dentro de un paquete o concepción de salud integral como política pública auspiciada por los países en endemo-epidemia para las enfermedades parasitarias intestinales. Persigue este texto hacer un llamado de atención a profesionales de ciencias de la salud y especialmente, a autoridades sanitarias para que sean parte de la solución.
Referencias bibliográficas
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- Sardinha-Silva A, Alves-Ferreira EV, Grigg M. Intestinal immune responses to commensal and pathogenic protozoa. Front Immunol. 2022; 13:963723. doi: 10.3389/fimmu.2022.963723.
- Xu H, Wang Y, Wang W, Fu Y, Qiu J, Shi Y, et al. ILC3s promote intestinal tuft cell hyperplasia and anthelmintic immunity through RANK signaling. Sci Immunol. 2025; 10(107):eadn1491. doi: 10.1126/sciimmunol.adn1491.
- Lothstein K, Gause W. Mining helminths for novel therapeutics. Trends Mol Med. 2021; 27(4):345-364. doi: 10.1016/j.molmed.2020.12.010.
- Stanisic D, Good M. Malaria vaccines: Progress to date. BioDrugs. 2023; 37(6):737-756. doi: 10.1007/s40259-023-00623-4.
- Ferraz C, Comério L, Segantine V, de Assis J, Costa L, Bezerra L. et al. Silver nanoparticles from Duddingtonia flagrans: Evaluation of potential ovicidal activity on Toxocara canis eggs. Pathogens. 2024; 13:1043. https://doi.org/10.3390/pathogens13121043.
- Smyth D, Hodge S, Ong N, Richards J, Colomb F, Di Carmine S, et al. Vaccination against helminth IL-33 modulators permits immune-mediated parasite ejection. Cell Rep. 202527; 44(5):115721. doi: 10.1016/j.celrep.2025.115721.
Autor:
Dr. Gilberto Bastidas
PhD. en Parasitología. Departamento de Salud Pública e Instituto de Investigaciones Médicas y Biotecnológicas, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Carabobo.
e-mail: bastidasprotozoo@hotmail.com
